El antifutbol de Julio Ariz “El Loco” Leiva

El pasado miércoles, en el partido de ida de los cuartos de final del Torneo Clausura 2017 de la Segunda División, entre San Benito FC y Chimaltenango FC jugado en Petén, se vio empañado por la vergonzosa actitud del señor Julio Ariz Leiva, DT de Chimaltenango FC. Durante todo el segundo tiempo se la pasó interrumpiendo el partido, haciendo uso de sus ya conocidas artimañas para bajar el ritmo del partido.

Lamentablemente durante el segundo tiempo, el Sr. Julio Leiva y los asistentes médicos invadieron el terreno de juego cuantas veces quiesieron, sin la autorización del arbitro central, ni los líneas. Dichas invasiones provocaron el partido se detuviera en reiteradas ocasiones, cortando el ritmo de juego y la posibilidad de que los cientos de aficionados presentes disfrutaran de buen futbol.

Al minuto 30 del segundo tiempo, cuando el árbitro central otorga el minuto de hidratación el portero de Chimaltenango Henry Orellana finge una agresión desde la tribuna  que se encuentra detrás de la portería que él defendía (la grabación de una de las cámaras que se utilizan en el estadio deja en evidencia que en ningún momento lo agreden como el aparentaba), se tiró al suelo y la afición empezó a reclamar la perdida de tiempo, esto ocasionó que el partido se detuviera durante ocho minutos.

El momento fue aprovechado además por Julio Ariz Leiva, técnico de Chimaltenango, que mientras el juez central amonestaba al arquero por fingir la agresión y sus asistentes se hidrataban cayó desplomado al suelo fingiendo haber sido atacado por un aficionado que le lanzó un objeto provocándole una herida a la altura de la ceja derecha según él, sin embargo detrás de la banca visitante no se permite el ingreso de aficionados y todos quienes han venido a San Benito lo saben, los aficionados más cercanos a las banca visitante se encuentran a más de 20 metros, solo se encontraban tres personas detrás de la banca que eran parte de la delegación de Chimaltenango.

Leiva se quejaba de un corte entre la ceja, pero no permitió ser auxiliado por los Bomberos Voluntarios y ninguno de los encargados médicos de su equipo mostraron preocupación por su estado, ni siquiera sus jugadores se aprestaron a auxiliarlo porque no pasó absolutamente nada de lo que él decía tener, se pudo comprobar que no era sangre lo que tenía en la supuesta herida.

Al finalizar el partido intentamos abordarlo para consultarle que le había sucedido sin embargo no accedió a la entrevista. El bus que transportaba a los chimaltecos partió sin novedad del estadio, pese al enojo de los aficionados que se notaban enfurecidos por la actitud antideportiva mostrada durante el partido por el técnico y sus colaboradores.

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